miércoles, 3 de julio de 2013

Pensando...

Últimamente, he estado pensando mucho... a cerca de mi misma, sobre el mundo, sobre los demás e incluso sobre el futuro.
No es que buscara una respuesta en concreto a nada, solamente, me he dedicado a pensar.

He empezado a pensar, a cerca de mi cuando canto, todas las palabras que pronuncian mis labios, todas las palabras que susurro en la noche, ¿Le llegara a alguien mi voz? Se que es pequeñita y bastante insignificante, pero me gustaría que alguien lo escuchara.

De la misma forma he pensado en lo que significo para los demás. Nunca me he creído nadie importante, creía que mi mera presencia era parecido a un espejismo: lo ves, lo buscas, pero una vez te has dado cuenta de que no te sirve para nada, lo olvidas. Así soy yo.  Pero de repente, la gente me busca. Habla conmigo de cosas triviales, que no importan para nada, incluso se preocupan por mi. Gente a la que no pensaba cuidar de repente me muestran que les gusto. A pesar de ser un espejismo inútil, me siguen apreciando.

Eso me hace pensar sobre mi futuro. Eso que tanto me asusta, eso por lo que todos nos esforzamos sin parar, eso que parece derrumbarse al mas mínimo roce. 
He empezado a verlo mas amplio, con mas gente, un poquito mas brillante. No creáis, aun estoy convencida que soy incapaz de alcanzarlo, y de que seguro que lo estoy haciendo mal, de forma que seguro que por algún sitio acabara cayendo. Pero aun así, me pregunto, porque de repente, se ve todo un poquito mas sencillo...

Estoy segura de que la culpa de todo la tiene el verano. En realidad el verano es una gran trampa creada por el mundo para atraparte en él. O eso pienso yo. El verano te llama, es la paz que buscas, la calma. Cuando llega el verano de repente obtienes tiempo. Recuerdas que tenias muchas cosas que hacer, cosas que deseabas hacer, gente que realmente querías ver, y cuando empiezas a pensar así  pierdes, antes de que te des cuenta, quedas atrapado en la cruel nostalgia del verano. 
Aunque yo no pienso caer en la trampa del mundo, porque el verano me aborrece. Al fin y al cabo, el verano también es sinónimo de soledad, la soledad de mis atardeceres, de las noches contemplando las estrellas, eso es lo único que me gusta, los lentos y preciosos atardeceres y los brillante cielos estrellados.
Visto así, quizás hace tiempo que quede atrapada en el verano sin fin...


.

No hay comentarios:

Publicar un comentario