sábado, 13 de septiembre de 2014

Zum zum zum

Aun recuerdo el momento en el que descubrí este sentimiento.
Al principio intente negarlo, decidí que no era mas que un pensamiento de esos locos que me acechan a veces, uno de esos que al día siguiente desaparecen sin mas.

Así fue que olvide todo acerca de ese descubrimiento y seguí con mi vida. A veces, podía escuchar el ruido que hacía dentro de mi cabeza, dando vueltas de un lado a otro, como si fuera una abejita molesta y asustadiza que no encuentra la salida de una habitación cerrada y se la pasa golpeándose contra el cristal de la ventana una y otra vez.  
Incluso entonces lo ignore, y al final la abejita murió, encerrada en ese cuarto, sin ni siquiera hacerle caso, finalmente desapareció.

Al pasar un tiempo, las circunstancias que rodeaban ese sentimiento, fueron acrecentándose y fue entonces cuando empece a preocuparme . Miraba a mi alrededor y me daba cuenta de que quizás ya no eran imaginaciones mías, y con un poco de timidez, conseguí comentárselo a alguien, y ese alguien me aseguro que todo estaba dentro de mi mente, que no pensara mas en ello. 
Dado que ese alguien era especial para mi, hice caso de su consejo y puse todo mi esfuerzo en cambiar ese pensamiento en algo positivo.

Sin embargo, a pesar de que ese alguien era cercano a mi y me conocía a la perfección, cometió un error.

Paso un verano, y luego otro, y al tercer verano me di cuenta de cuan equivocado estaba ese alguien y todos los otros alguien a los que había consultado.
Fue entonces cuando me arrepentí de no haber abierto la ventana para que esa abeja pudiera escapar, sin embargo ahora ya es tarde, no hay forma que pueda negar la evidencia causada por lo encontrado tiempo atrás. 
Cada día que pasa, cada vez que pienso en ello, veo como voy evolucionando hacia algo que no logro detener. Este sentimiento es aterrador, tengo tanto miedo que no se que hacer para poner fin a este proceso y acabo golpeándome con el cristal, al igual que la abeja que anhelaba el cielo. 
Desearía poder dar la razón a ese y esos alguien que tanto me importan, poder decir que no es real, pero he mentido por tanto tiempo que ya no se me permite hacerlo mas.

jueves, 19 de junio de 2014

La luz del polvo de estrellas



Nacimos bajo el cielo azul,
Sostuvimos en nuestras manos aquellos sueños obstinados,
Tú conocías el final del cielo rojizo,
Mucho más efímero y lejano de lo que imaginamos.

Perdimos el rastro de la calle, debido a una lluvia inesperada,

En el momento en que las nubes se fueron, 
como si comenzara el mundo,
Nuestro presente se quebró...

Incluso si no escoges el mañana, si no dibujas el futuro,

Cientos de estrellas caerán y te cubrirán,
No hay nada que temer, no hay nada que perder,
Una cálida luz brillará para ti en la oscuridad.

Nos conocimos más allá de estas olas blancas,

Como si nos llamáramos el uno al otro, 
con el sonido de nuestro corazón.

Atraviesa el color del cielo, incluso si se detiene el tiempo,

Si sentimos ambos lo mismo, será hasta el fin del mundo,
Que nuestro amor se quiebre...

No importa cuánto dolor sienta, o que no se cumplan mis deseos,

Cientos de estrellas caerán y me cubrirán,
A partir de este momento, contigo, incluso sin unir nuestras manos,
La oscuridad se disolverá, como en un tierno abrazo.

Coleccionando polvo de estrellas, en la noche, junto al mar,

Pronto, esta soledad cambiará a una pequeña luz,
Después, en una estrella con un brillo intenso...

Incluso si no escoges el mañana, si no dibujas el futuro,

Cientos de estrellas caerán y te cubrirán,
No hay nada que temer, no hay nada que perder,

Una luz en medio de la oscuridad nos mostrará el camino.
























A veces la tristeza nos ciega de tal forma, que ni siquiera nos damos cuenta de que las estrellas siempre están a nuestro lado brillando para nosotros.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Canción de mi atardecer [Hoy también, pienso en ti]

Parece que pronto 
tu vida va a llegar a su fin,
y que ya no vas a poder
tu nombre oírme decir.

En el fondo, quisiera solo,

de mas tiempo disponer.
Ojala pudieras seguir
para siempre mas junto a mi.

En mi rostro observa, todo este dolor, 

que esta despertando desde mi interior.

Mis ojos brillantes, 

que parecen a punto de llorar.
Realmente, no es esta la ultima imagen 
que te quería mostrar.

"No te preocupes por mi,

nada malo me pasara"
Se que es lo que intentas decir,
mas parece que las palabras 
de tus labios no quieren salir.

A través del cielo te observare,

por siempre mas te recordare,
y al cerrar los ojos,
a mi lado te encontrare.

Si pudiera solo un deseo pedir,

ya que no estarás mas aquí,
me gustaría que seas feliz,
poder ver tu sonrisa una vez mas
antes de que vayas a partir.

Aunque mis sentimientos no te llegaran,

espero que algún día, nos vuelvan a encontrar.



sábado, 15 de marzo de 2014

Rosas

No quiero pensar en ello.
Es demasiado doloroso.
No quiero pensar en ello, y aun así no paro de hacerlo.

Es lo que pienso mientras me siento en la baranda de madera. 
Nadie me mira. Nadie se fija. 
Al fin y al cabo, no soy el único que se sienta en esas barandas, si mirara a mi alrededor vería al montón de gente que también se ha sentado allí. Pero yo no miro, igual que toda esa gente, yo no quiero ver nada.

¿Que debería hacer para dejar de pensar en ello? 
Algo que no tiene solución... así que realmente, debería parar de pensar en todo. 

En mi mente, he empezado a tambalearme en la larga cuerda horizontal que cruza el espacio oscuro. Esa cuerda por la que acostumbraba a caminar, ya no puedo ni quiero seguir aguantando el equilibrio.

La vacía ciudad que se extiende bajo mis pies... ¿A cuantos metros estará de mi? 
Delante de este paisaje, podría sentirme el rey, el rey de este mundo que a pesar de todo, sigue girando. 
¿Porque sigue girando? ¿Porque no se detiene conmigo? Que injusto es.

La cuerda empieza a estrecharse mientras yo sigo temblando.

¿Que pensara la gente? 
La gente que no me ve, la gente que no se fija. 
Seguramente creerán que no he dormido bien, que mi mala cara es por falta de sueño. 
No los culpo, no es que se diferencien mucho. Pero, me gustaría que se dieran cuenta, que mi cara es el reflejo de lo que queda de mi, de mi corazón destruido, roto como el cristal.

¿Que pensarían si se dieran cuenta? 
Quizás debería dejar que se dieran cuenta... debería dejar de fingir que todo esta bien, dejar de fingir que la sonrisa que uso es natural, dejar de fingir que me importo algo como para seguir adelante. Tengo un futuro que no deseo.
Seguramente se reirían.
Nadie puede saberlo, aunque lo sepan en realidad, no deben conocerlo. Tengo que seguir con ello adelante por mi mismo, porque no se puede cambiar, no se puede arreglar.
Entonces, no vale la pena mostrárselo. 

La cuerda larga del vacío oscuro no es mas que un fino filamento. 
Ya ni siquiera ando. Solo estoy allí, aguantando el tipo como puedo. 
Pero ya no mas. Adiós.

Me caigo de la cuerda estrecha. Pero no tengo miedo. Todo esta bien así. Voy cayendo lentamente, como flotando, y por primera vez siento tanta calma que me permito sonreír.

- ¿Disculpe señor, quiere una rosa?

Algo me detiene, una mano me agarra desde la cuerda estrecha. 
Ya no caigo, ya no floto, ahora solo estoy colgando en el vació oscuro. 
A esa mano no parece importarle que la cuerda sea estrecha.

- No gracias, no tengo dinero.
- No pasa nada, se la regalo. 

Dime mano desconocida, ¿Por que me detienes? Estaba en calma, en paz, tu no eres mas que otra de las personas que no ven nada, y aun así te estas jugando la vida en ese hilo desgastado. 

- De verdad señor, no se preocupe, le regalare la rosa. Dígame, ¿De que color la quiere? Vamos venga aquí.

¿Por que? Si no ve, no se fija, ¿Por que se ha dado cuenta?

- ¿De verdad no quieres nada por la rosa?
- ¿Que le parece si me acompaña a vender el resto? Le daré mas rosas.

Ya no hay vacío, ya no hay cuerda, ni oscuridad, ni calma. Solo una mano, tocando mi hombro, y un montón de rosas de colores que me miran desde el ramo.

- Me parece un buen trato. ¿Tienes rosas blancas? 
- Claro señor.