Un día, se le ocurrió una idea, "Si me pongo a saltar sin parar, quizás, algún día saltare tan alto que incluso podré sentarme en una de ellas" pensó. Así que empezó a saltar sin parar, cada vez mas alto. De esta manera pasaron días, noches, meses, años hasta que finalmente, después de mucho tiempo, dio un salto tan alto que consiguió llegar a las estrellas.
Estaba tan contenta cuando sus pies se pusieron por fin en la estrella, ¡Por fin su esfuerzo había valido la pena! Recorrió la estrella de arriba abajo, y con cada trocito de estrella que visitaba, mas emocionada se sentía. Pero al poco rato, ya había visto toda la estrella, y empezó aburrirse, y aburrirse, así que decidió cambiar de estrella.
Levanto la vista para buscar la estrella mas cercana, se preparó y ... ¡Hop! Con apenas esfuerzo llego a otra estrella, pero esta estrella era muy pequeña, y se canso en seguida de ella. Pero no había problema, porque de otro salto llego a otra estrella. Y así fue repitiéndolo una y otra vez, cuando se cansaba de una estrella, saltaba hacía otra.
Un día, mientras saltaba, estuvo a punto de caerse y la luna preocupada le dijo "No seas ambiciosa y ten cuidado. Si saltas desde esa distancia caerás y no podrás volver a subir" pero la chica le respondió "No pasa nada, porque salto con mucha fuerza" a lo que la luna le contesto, "Si saltas con esa fuerza romperás las estrellas muertas".
La chica se hecho a reír asegurando que no había estrellas muertas, ya que todas las estrellas seguían brillando como las otras y dicho esto,se dispuso a volver a saltar, para enseñarle a la luna que ella podía con todo, así que busco la estrella mas grande y bonita que encontró y aunque estaba muy lejana, decidió que llegaría hasta ella, sin importar lo que le costase.
Cogió carrerilla, y con toda su fuerza saltó hacia ella, pensando que la alcanzaría, pero justo cuando lo consiguió, la estrella (que era vieja) se rompió en mil pedacitos hasta volverse polvo y cayo junto con la chica al suelo otra vez.
Al despertar la chica, se dio cuenta de que la luna tenía razón, que al saltar con tanta fuerza había roto la estrella, que aunque brillaba mucho y era la mas bonita, hacia tiempo que se había muerto.
Miro resignada hacia el cielo. Ahora ya no podría volver a subir nunca mas, lo único que le quedaba era el brillante polvo dorado de la estrella que se rompió.
¿Las estrellas no mueren nunca? ¿O siguen brillando aunque ya estén muertas?
