A veces llega a ser frustran te. Tener la viva imagen de la perfección delante de tus narices y ser incapaz de deshacerte de ella, agobia demasiado. Te agobia tanto, que te vas volviendo pequeño, te dejas consumir, y poco a poco tu y tu sombra cambiáis de lugar. Dejas que tu sombra viva tu vida por ti, mientras tu cierras los ojos y te dejas llevar. Hasta que llega un punto que el que decides recuperar tu vida y obligas a tu sombra a volver al sitio que le corresponde, pero naturalmente, la oscuridad que has generado a tu alrededor, ha hecho a tu sombra poderosa y no quiere dejarte ir.
No es culpa de tu sombra, sino tuya por acostumbrarte a ese estado de la nada, donde solamente dormías y la dejabas a ella al mando. No la culpes, ni tampoco a la oscuridad que te rodea, ni a la luz que no te alcanza, ni a los deseos por no cumplirse.
Deberías haberte dado cuenta, de que tu sombra siempre ha estado allí junto a ti, que nunca te ha dejado solo, pero en lugar de eso te has concentrado tanto en su perfección que te has olvidado completamente de lo importante que eras para ella.
Por eso ahora ya es demasiado tarde para encontrar al responsable de todo esto. Si quieres un consejo, en lugar de intentar derrotarla, únete a ella. Aprende a convivir con tu sombra y quizás consigas ser tan perfecta como ella.
