jueves, 16 de mayo de 2013

Carrousel

¿Que sera eso? Gira y gira y gira sin parar. Las luces brillan y todo es de colores.
 Alguien aparece de repente y me tiende la mano. Subido en uno de los caballos de madera, parece un príncipe de un cuento de hadas. 
- ¿Sube madmoizelle? - me dice, y sin pensarlo dos veces dejo que me atraiga hacia él.
Me sube en su caballo y sentándome delante de él comenzamos a girar otra vez. 
El caballito sube arriba y abajo a medida que el aparato va girando. 
Me fijo bien. Hay mas cosas a parte de caballos, también veo carrozas, conejos, perros, gatos y una especie de columpios que cuelgan del techo. Ahora miro el techo. Tiene dibujos. Dibujos de gente elegante, pasando un día de campo, jugando y riendo. También hay espejos. 
Que extraño. No logro ver mi reflejo en ellos. 
- No es usted a quien deben reflejar belle madmoizelle. 
No lo entiendo. Si no deben reflejarme a mi, ¿A quien reflejaran? Él se ríe.  
- Mire a su alrededor.
Veo a alguien a lo lejos riéndose. Es curioso pero creo que le conozco, quizás cuando vuelva a dar la vuelta... ¿E? Que raro ya no esta. 
Que desconsiderado por su parte. Podría haberse esperado un poco hasta que diera la vuelta.
- Hoy en día la gente carece de modales madmoizelle. Fíjese, se ha colado sin permiso. - Y señala el espejo.
¿Espejo? A, es verdad. Esta ahí dentro, pero ya no sonríe. 
¡Ya decía yo que me sonaba! Es papa. 
- Ahí hay otro saludando.
Esta vez lo voy a ver bien. Pero ah, a vuelto a desaparecer. Supongo que estará en el espejo. Si, esta ahí dentro pero ya no saluda. Esta vez, es mama.
Voy a mirarlos un ratito.
Mi padre parece nervioso. Mi madre enfadada. Ni siquiera se miran. Ahora se han mirado, pero han empezado a discutir. No oigo nada pero supongo que se estarán diciendo cosas muy feas.
- ¡Que vulgaridades par dieu! Es mejor que no lo oiga. No logro entender como alguien tan belle como usted madmoizelle, ha salido de semejantes progenitores.
Lo se. La gente me lo dice a menudo. Aunque hacia tiempo que no los veía de esta forma. Mi madre se pone a llorar. 
- Que mala mujer. Eso no se hace.
Tiene razón, porque a pesar de sus lagrimas yo la veo reírse. Mi padre también se ríe mientras llama a alguien. ¿Como pueden hacer eso tan tranquilamente? ¿Como pueden hacérmelo a mi? 
- Fíjese ahí están otra vez. Como si no hubiera pasado nada.
Están esperándome otra vez a lo lejos, ambos juntos. Pero hay algo extraño, no puedo ver sus rostro en absoluto, solo veo unas enormes sonrisas de oreja a oreja.
Abajo la mirada y me pongo a llorar. 
- No llore madmoizelle. Esto es una desfilada, hay que estar alegres.
¿Una desfilada de que?
- De mentirosos. 
Esto es muy triste. Tanto, que lloro aun mas. 
No quiero volver, así que le hablo por primera vez.
- Quédate conmigo.
Sonríe y me besa la mano dulcemente.
- Hasta el fin del mundo y mas allá. 
Las personas y sus imágenes desaparecen. Oigo la música sonar y el carrousel empieza a girar para no parar nunca mas.