¿Te das cuenta? En esta vida, todos deseamos la libertad, inevitablemente nunca la conseguimos, por eso envidiamos a todo aquel que la posee: los pájaros, las mariposas, el viento, hasta a los gatos.
Yo soy igual. Cierro los ojos deseando convertirme en el viento, pero me falta la fuerza para abrirlos y serlo. A pesar de tener alas, nos negamos a usarlas por miedo a que se rompan, y aun así tenemos la desfachatez de envidiar aquellos que no temen abrirlas.
Alguien me pregunto una vez, "¿Para que son tus alas?" No supe responderle. Una vez yo abrí mis alas buscando la libertad, creyendo que podría alcanzar la luna, el sol y las estrellas, pero resulto inútil. Como si de las alas de Ícaro se trataran, acabe cayendo en un sitio hostil y desértico que nadie alcanzaba, con mis alas rotas en mil pedazos, hasta que con el paso del tiempo, me convertí en uno mas de los millones de pájaros enjaulados que habitan en este planeta. Pero el tiempo es cruel, e inundaba mi mente con los miles de recuerdos de cuando aun era capaz de volar, inundando mi corazón de esperanzas y sueños que jamas podrían hacerse realidad, hasta que llego el recuerdo, de la pregunta que me hicieron aquel día... mis alas... ¡Mis alas, son para volar!
Y cuando me di cuenta, la jaula había desaparecido y ese lugar insopito se había vuelto tan hermoso como el mas maravilloso jardín. Y fue entonces cuando lo decidí, que dejaría de ser el pájaro de las alas rotas, y me convertiría en el fénix que resurge de sus propias cenizas para volar alto, hasta algún lugar lejano, donde me convertiré en el viento y seré libre al fin.
Así que dime, ¿Para que son tus alas?