Pero al mundo no le importa lo que tu deseas, no le sirve para nada, por eso sigue girando sin parar, una y otra vez, haciendo correr el tiempo, y transformando el día en noche y viceversa.
Todos vivimos asfixiados, sin detenernos, siguiendo el ejemplo del mundo. ¿Porque viviremos así? Supongo que es inevitable, pero desde aquí propongo un truco, para todo aquel al que le falte el aire y viva sumergido en un mar de preocupaciones, a partir de las 10 de la noche, deja de pensar en todo, no pienses en nada, cierra los ojos y olvidate de todo lo que te tortura. Durante toda la noche, vive en calma, relajate, no sueñes con ello y respira profundamente. Convierte la noche en tu reino y disfruta de la paz que te ofrece. Solo durante la noche, se libre, y cuando despiertes, ya volveras a tener todo lo que te preocupa pero al menos, durante la noche, olvidalo.
No tenemos porque forzarnos a seguir siempre con nuestra rutina, quizas porque nos hemos olvidado de la belleza de la noche, es precisamente el porque vivimos como vivimos. Nos han absorbido las ganas de correr y ya no somos capaces de recordar que si vamos andando podremos observar mejor el paisaje.
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