Lo sabía desde el principio. Sabía perfectamente que no podrías estar por siempre a mi lado. Lo entendía, de verdad que lo entendía, incluso ahora lo sigo entendiendo, pero aun así, no pude evitarlo, solo... solamente quería estar junto a ti.
Aun lo recuerdo, cuando nos conocimos, sentí tanta felicidad que temía que se desbordara e inundara mi cuerpo, hacía tanto tiempo que te esperaba... me quedaba el día entero contemplándote olvidando el tiempo que me perseguía y toda la tristeza que ocultaba. Todo era divertido, en ese entonces solamente reíamos y tus ojos, brillaban de un marrón intenso, al igual que dos piedras preciosas.
Luego llego la época oscura. Todo se desmoronaba a mi alrededor, no había ningún lugar donde sujetarse, donde correr, todo se volvió oscuro y sencillamente caí otra vez hasta lo mas profundo, de una forma tan abrupta, que me sentía incapaz de continuar, y sin querer, te arrastre conmigo hacia ese cruel abismo.
Pero sabes, me alegro de que estuvieras ahí, porque a pesar de todo, seguías haciéndome reír, quizás no tanto como antes, pero lo seguías logrando.
Pero el tiempo es cruel, y te acabo pasando factura, y tus amables ojos de chocolate se volvieron de un negro oscuro.
Ahora ya nada es como antes, tu rostro ha quedado marcado por la tristeza de mi alrededor y ya nada es lo mismo que antes. No te culpes por nada, al fin y al cabo tu no has hecho nada malo, fui yo que falle en protegerte, y mi castigo es verte sumergida en un mar de sufrimiento del que ya no te puedo salvar.
Por eso, aunque me esfuerce desesperadamente para ayudarte se que no lo conseguiré por que es tarde, y porque lamentablemente, la eternidad en que creía, nunca existió
No hay comentarios:
Publicar un comentario